Pregunta enviada por un cliente Prozis:
“Tengo 33 años y soy un hombre sano y activo. Bebo cerveza desde que estudiaba en la Universidad y aún me gusta beberla cuando salgo de fiesta con mis amigos (principalmente el fin de semana). A lo largo de los últimos dos años, he echado un poco de barriga. Me gustaría saber si la cerveza es la culpable de aquello que solemos conocer como ‘barriga cervecera’”
Aunque la llamemos“barriga cervecera”, “michelín” o de cualquier otra manera, la grasa que se acumula en la zona abdominal supone un grave riesgo para la salud. La obesidad abdominal aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos, AVC’s, de padecer diabetes o disfunção eréctil, entre otros muchos problemas de salud.
En el caso de los hombres, el riesgo empieza a aumentar a partir del momento en el que el tamaño de su cintutra alcanza los 94 cm. Por encima de los 101 cm entramos en la zona de peligro. En el caso de las mujeres, el riesgo empieza a aumentar cuando se alcanzan los 80 cm de cintura, entrando a partir de los 89 cm en la zona de peligro.
A pesar de su nombre, la cerveza no es específicamente la responsable de la aparición de la “barriga cervecera”. En 2003, un estudio que valoró la relación entre el consumo de cerveza y el aumento del índice de masa corporal y de la cintura en más de 2000 adultos, no encontró una relación directa entre estas variables [*1].
¿De quién es la culpa?
Si la cerveza es inocente, entonces ¿de quién es la culpa? De las calorías, claro está. Si consumes diariamente más calorías que aquellas que consigues quemar a través de las rutinas del día a día y del ejercicio físico, el exceso va a acumularse en las células adiposas (o adipocitos). Infelizmente para los hombres, sus células adiposas abdominales tienen tendencia a aumentar de tamaño más rápidamente que en el caso de las mujeres.
A pesar de que la cerveza no parece ser un problema en sí misma, sí es verdad que puede contribuir a aumentar la grasa abdominal. En números redondos, una cerveza de 330 ml contiene cerca de 150 calorías. Una cerveza light contiene cerca de 110 calorías.
Por lo tanto, si sales por la noche casi todos los fines de semana y bebes 2 o 3 cervejas, haz las cuentas y ve por qué razón (posiblemente entre muchas otras) no consigues tener un six-pack como el modelo de la foto de la derecha.
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REFERENCIAS:
[*1] – Bobak, M. & Skodova, Z. & Marmot, M., Beer and obesity: a cross-sectional study, European Journal of Clinical Nutrition 57, 1250–1253, 2003 (LINK)
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El consumo de proteína y la función renal



Los ejercicios de Cadena Cinética Cerrada (CCC o CKC, por sus siglas en inglés) son aquellos en los que las manos o los pies (dependiendo de qué parte del cuerpo esté realizando el movimiento) están fijos y no se pueden mover. Los miembros en cuestión permanecen en contacto constante con una superficie, normalmente el suelo o un aparato.





Muchas personas confían totalmente en el calor, ya que afirman que alivia el dolor y favorece la curación al estimular el flujo sanguíneo. Otros defienden el frío, precisamente porque hace lo contrario: reduce el flujo sanguíneo, lo que minimiza la inflamación.



Es entonces cuando se inicia la llamada reacción en cadena, un acontecimiento muy rápido y altamente destructivo que representa una seria amenaza para las células vivas y para el organismo. Si se permite que esta reacción continúe, derivará en un proceso inflamatorio, lo que activará diferentes sistemas de descomposición, como enzimas, hormonas, lípidos de membrana, etc.




Entre las recomendaciones realizadas en 1995 por el Center for Disease Control (CDC) y el American College os Sports Medicine (ACSM) se puede destacar que aconsejan realizar 30 minutos de actividad física de moderada a intensa. Estas directivas han sido creadas pensando en mejorar la salud y evitar la aparición de enfermedades, pero también ayudan a controlar el peso 



Trece horas MET por semana equivalen a un paseo de 6,5 km/hora durante unos 150 minutos a la semana o a realizar footing a 9,6 km/hora durante 75 minutos a la semana. Sin embargo, para reducir kilos de forma más acusada (es decir, más de 5% del peso corporal), es necesaria una intervención nutricional.













