Estamos en esa época del año en la que el frío forma parte del día a día y, con el frío, es normal que empiecen a aparecer las gripes y las constipaciones. Sepa qué hacer para fortalecer su sistema inmunitario y darle la munición que necesita para que no se debilite.
Consejos prácticos
Evite el estrés
Durante las vacaciones y las épocas festivas, solemos preocuparnos más por el dinero que vamos a gastar o los regalos que nos faltan por comprar. Si no somos capaces de controlar ese estrés, podemos debilitar nuestro sistema inmunitario. Descubra qué le pone nervioso e intente solucionarlo.
Duerma más
Si no dormimos lo suficiente, nuestro cuerpo es incapaz de tratar el estrés diario. Lo recomendable son entre 7 y 9 horas de sueño al día.
Lávese las manos con frecuencia
En los meses más fríos de otoño y de invierno, existe un contacto mayor con otras personas, ya que pasamos más tiempo en lugares cerrados. Vale la pena el esfuerzo extra de lavarse las manos con cierta regularidad a lo largo del día para así minimizar la transmisión de gérmenes y bacterias. Nota: al hacerlo, frótese las manos durante un mínimo de 15 segundos.
Practique ejercicio físico habitualmente
Los estudios científicos demuestran que el ejercicio físico fortalece el sistema inmunitario, lo que incrementa el número y la actividad de las células responsables de combatir bacterias e infecciones [*1].
Consejos de nutrición
Siga una dieta equilibrada
Aunque es difícil de conseguir en esta época festiva, una dieta equilibrada le da ventaja en la lucha contra la gripe. Si no come por lo menos 2 piezas de fruta al día, piense en empezar a consumir un suplemento vitamínico.
Asegúrese del buen funcionamiento de su sistema digestivo
Si el sistema digestivo no funciona correctamente, se resentirá el sistema inmunitario. Para ello es muy beneficioso el uso de probióticos, cuya función es ayudar al sistema digestivo a desempeñar sus funciones y a mejorar sus resistencias naturales. Estos microorganismos se encuentran en yogures o suplementos.
La vitamina D es fundamental
El organismo produce esta vitamina cuando está expuesto a los rayos solares. A falta de sol, debe asegurarse de consumir vitamina D a través de suplementos alimenticios. ¿Por qué? Una investigación científica reciente demostró que la vitamina D activa las células del sistema inmunitario y es vital para su correcto funcionamiento [*2].
Una taza de té todos los días
Beba un poco de té verde a diario. Este tipo de té contiene polifenoles, unas sustancias que funcionan como antioxidantes, por lo que combaten el estrés acumulado.
Tenga más cuidado cuando viaje
Cuando viajamos, es fácil no cumplir alguno de los puntos que acabamos de citar: seguir una dieta equilibrada, evitar el estrés, cuidar la higiene, etc. Si no le es posible realizar ejercicio físico, haga una caminata diaria de 15 minutos. Si no tiene tiempo para desayunar o para cenar en condiciones, lleve encima una barrita proteica, que contiene los nutrientes esenciales de una comida.
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REFERENCIAS O NOTAS:
[*1] – Pedersen, B. & Hoffman-Goetz , L., Exercise and the Immune System: Regulation, Integration, and Adaptation , Physiological Reviews Vol. 80, Nº 3, págs. 1055-1081, julio 2000 (LINK)
[*2] – Rode von Essen, M. et. al., Vitamin D controls T cell antigen receptor signaling and activation of human T cells, Nature Immunology, Vol. 11, págs. 344–349, marzo 2010 (LINK)
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Una investigación llevada a cabo por un equipo de científicos de la Escuela de Hardvard, Estados Unidos, detectó que el consumo de alimentos con unos niveles altos de fosfato acelera el proceso de envejecimiento. En el estudio realizado sobre ratones de laboratorio, los investigadores observaron que los animales que ingerían alimentos ricos en fosfato envejecían más rápidamente que aquellos cuya dieta no incluía este mineral. Además, el estudio alertó que unos niveles elevados de fosfato pueden aumentar la incidencia de complicaciones propias de la edad avanzada, como calcificaciones cardiovasculares, atrofia de piel o insuficiencia renal crónica.
Una investigación científica realizada con personas de un peso por encima del recomendado (pero sin llegar a la obesidad) demostró que una dieta baja en calorías, además de afectar al peso, intensifica la respuesta del sistema inmunitario.
Una revisión de decenas de estudios publicados en revistas científicas ha confirmado que el ejercicio físico es una potente terapia contra la depresión y la ansiedad. Según Jasper Smiths, el investigador que llevó a cabo este informe, los profesionales de la salud que trabajan con este tipo de pacientes deberían prescribir más a menudo este tipo de tratamientos. Además de mejorar los índices de confianza en las personas con depresión o ansiedad, la actividad física aumenta la concentración.
Las clases de baile no sólo son divertidas, sino que también pueden ser terapéuticas, por lo menos para personas de edad avanzada. Dos estudios recientes realizados por investigadores norteamericanos mostraron que las personas que participan en terapias que incluyen clases de baile mejoraron su equilibrio y su postura. Jean Krampe, doctorada en enfermería, afirmó que: “




Datos que debería conocer:

4) Lávese las manos muchas veces al día. Este es uno de esos consejos que no es un secreto para nadie, pero que muchas veces nos olvidamos de poner en práctica. A lo largo del día tocamos muchas superficies compartidas con otras personas (pomos de puertas, mesas…). Una vez que las manos están contaminadas, es fácil que los gérmenes penetren en el organismo, ya que nos tocamos continuamente los ojos, a la boca o a la nariz. Por eso es aconsejable lavarse las manos siempre que se pueda durante, como mínimo, 1 minuto.
